Nunca deja de sorprenderme como nuestro subconsciente continuamente se nos adelanta en las conclusiones y los desenlaces, a menudo con una ventaja de meses o incluso años. Claro que, después de conocer que estudiosos neurocientíficos han establecido recientemente que nuestro cerebro toma decisiones hasta 10 segundos -contemos mentalmente diez segundos- antes de ser conscientes de haber decidido algo, me pregunto sobre el libre albedrío y la predestinación.
Y había una luz. Y la luz era infinita.
Digamos que, por motivos accesorios, no hay dicha luz. Supongamos que lo que hay es la opacidad interminable. La negrura nunca ha sido una situación de mi agrado. A pesar de que previamente contase con la existencia de esquinas romas y enchufes precintados, la ausencia de luminosidad me oprime y asfixia hasta puntos fóbicos.
Miro a mi alrededor y veo mi lámpara, mi mesa, mi ordenador. Suele ser inercia, lo de mirar, pero a veces me he imaginado el aire. No pensemos cosas raras. Me refiero al aire como partículas etéreas, gases atmosféricos en diferentes proporciones, en resumen, materia. Como cuando compraste la tele nueva y al abrir la caja viste que estaba llena de esos pequeños trocitos de poliestireno expandido rodeándola. Nieve. Si me pidieran que dibujase todo lo que mi campo visual y mi mente perciben a mi alrededor, dibujaría todos los objetos rodeados de circulitos azules.
Volvamos a la situación. Si abro mis ojos y no percibo rayo luminoso alguno, es la asfixia absoluta. Una poderosa sensación de inestabilidad se apodera de mi y de pronto pierdo toda referencia con la realidad. Mi perímetro se difumina y llega la paralización. Imaginemos que el universo ha continuado expandiéndose y que te han soltado ahí. En medio de la infinitud y lo inabarcable. Y ya no existo yo o la cama o la mesa, ya no existe nada más que la oscuridad y ese ahogamiento de inexistencia. Ahora formo parte de la noche infinita. El aire, como alegoría de la presencia, no está.
Y es por eso que, en medio de esta nada oscura, necesito tu presencia. La compañía que me devuelva mi envoltura y mi realidad.

15 comentarios:
Nunca se debe caminar hacia la luz. La luz es una quimera que nos abrasará como besados por el sol, pero entiendo tu angustia ante lo oscuro. La ausencia del falso resplandor puede resultar angustiosa.
Nada como la presencia adecuada para olvidar luz, sonido y hasta respiración.
Si declaro que la luz nos abrasará, entonces ya apaguemos y volemos!
No temas.
Procedes de la oscuridad, y volverás a ella.
Un abrazo.
Fundirse con el infinito sin distinción alguna de tu ser da mucho miedo, pues necesitamos resaltar, ser partículas de alguna manera.
Me has hecho reflexionar sobre este tema, ¡¡con lo que me gusta!! :)
A lo mejor ya es hora de apagar y volar...
Advenedizo, incitando al suicidio? Creo que no hablamos de lo mismo :P
Amanecer Nocturno, si te he hecho reflexionar me doy por satisfecha con el post. Un saludo :)
Que alguien le de al interruptor, si pienso de más me frío.
Las palabras son parásitos de luz, el polvo de esos parásitos, el rescoldo de una existencia. Nacimos tocando no hablando por eso a veces viene la necesidad de armar el nicho de las palabras. En ese círculo azul seguro pleno de materias me quedo. Saludos.
Desaparece el alrededor, nada de luz. Me suena.
Perdida, a falta de un ápice de fulgor. Y entonces sólo quieres unos ojos que iluminen tú propio reflejo.
Volvamos a la situación.
Tienes mente y la usas.
Me gusta :)
Un beso guapi
Se puede sobrevivir sin luz; uno se endurece, utiliza otros recursos... no todos lo consiguen, pero si algunos. No obstante la oscuridad es una bestia difícil de aplacar y las criaturas que se adaptan a ella añoran y envidian la luz. A veces, estos seres sumidos en las tinieblas, van palpando con sus manos el vacío, y sin proponérselo, a tientas, se encuentran; entonces se acarician, se inspeccionan, se imaginan, se reconocen, se identifican... y se produce el milagro, un sucedáneo de la luz: la amistad, tal vez la comprensión, tal vez el amor... Con el tiempo, algunas criaturas de la oscuridad, elaboran su propia luz... tan intensa y más valiosa que la de los que por fortuna siempre viven al sol. Un abrazo desde la oscuridad.
Ciertamente, otros llevan la luz que necesitamos para seguir. Un abrazo.
muy bueno ina, realmente me ha sorprendido entrar y descubrir estas reflexiones...un saludo
Sh6y, muchas gracias, vuelve cuando quieras :)
El joven llamado Cuervo, a veces sí, a veces no, a veces todos la tenemos. Un abrazo para ti.
Lázaro, bueno, como en casi todo, intento evitar los extremos. Ni con luz ni sin ella. Dejémoslo en sombra :P
Un abrazo.
Imilce, gracias bella! Un besito para ti :)
cc Rider, el nido puede ser de todo, incluso de palabras. Yo también quiero un círculo seguro. Un saludo.
El hombre de Alabama, sí por favor, interruptores everywhere.
Y pensar que es una infinitésima parte de la cantidad de imágenes que podemos tener de lo que es la nada. Nunca pienso en ella como algo oscuro, porque en la oscuridad es donde se encuentra todo. Pero cuando hay luz, todo desaparece y es entonces cuando uno puede ser realmente uno mismo. Supongo que me posiciono en el otro extremo, allá donde sé que no viene nadie y si lo hiciera, hay demasiada luz como para no verlo llegar y partir a otro lado.
Bendita relatividad.
Citizen_0, por eso es mi realidad la de nadie más. Lo de las verdades absolutas se lo dejamos a los religiosos, que de eso saben mucho. Bendita relatividad.
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